BORRACHO NOCTURNO

Publicado: 30 mayo, 2013 en Relatos
Etiquetas:, , ,

Era noche cerrada. Los únicos sonidos que el aire traía eran los distantes ruidos de un camión de basura. Poca gente transitaba la calle, la mayoría dormían plácidamente, otros, incapaces de conciliar el sueño, entrecerraban los ojos delante de un ordenador. Poca gente transitaba la calle, pero no estaba vacía.

Un joven andaba con el paso incierto de quien ha tomado más de una copa. Resultaba extraño para ser miércoles, pero cosas más raras se habían visto en esa ciudad. El errático zigzag se complementaba con pequeños tropiezos que alteraban su trayectoria. El joven caminaba ajeno a la sombría presencia de dos hombres que, ocultos en la oscuridad, observaban interesados a su próxima víctima. La escasa luz hacía imposible aventurar la identidad de los asaltadores, lo único que podía intuir era su gran corpulencia. El joven borracho no sabía el peligro que se cernía sobre él.

Como respondiendo a una invisible señal, una de las sombras apretó el paso y se acercó en silencio hasta la espalda del ebrio mientras su compañero se quedaba guardando las distancias. La mano del asaltante desapareció un momento bajo su abrigo y, al momento, volvió a sacarla sujetando algo con firmeza. La luz era escasa, sí, pero el brillo de una farola se reflejó fugazmente en el inconfundible filo de una navaja. El brazo se movió en silencio, como una mortal serpiente, el ataque fue igualmente mortal.

El segundo hombre, a unos metros de distancia, se detuvo en seco. Frente a él su compañero caía de rodillas y dejaba caer la navaja para sujetarse el cuello. Profusos chorros de sangre se filtraban por entre sus dedos, el joven le había arrancado la garganta. Totalmente sobrio, el que hasta ahora había sido víctima, miró con fiereza al segundo atacante. Éste, sabiéndose en clara desventaja, giró sobre sus talones y echó a correr como si lo persiguiera el mismísimo diablo. No corrió suficiente. Su cara chocó con fuerza contra el suelo y sus ojos sin vida se quedaron mirando fijamente a la nada. De su espalda sobresalía un objeto que devolvía el brillo de una farola próxima.

El joven miró los dos cuerpos inertes, se acuclilló junto al más cercano y utilizó sus ropas para limpiarse las manos. La noche traía el distante sonido de un camión de basura. El joven dio media vuelta y continuó su camino con el paso incierto de quién ha tomado más de una copa.

Anuncios

Participa y comenta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s